lunes, diciembre 19, 2005

LA GUERRA DEL AZÚCAR



Por cada kilo de azúcar que compramos pagamos 38% más de su precio real. Nuestra azúcar es una de las más caras de América Latina. Y la producción nacional no logra abastecer la demanda de nuestro mercado.

El 7 de octubre de este año el Ministerio de Turismo y Comercio Exterior decidió suprimir las salvaguardas a la importación del azúcar boliviana.

Sin embargo, en los últimos meses posiciones contrapuestas entre productores, industriales y consumidores fomentaron un conflicto que nos obliga a revisar a los involucrados.


PRODUCCIÓN INSUFICIENTE Y SUBVENCIONADA



El mercado peruano consume un millón de toneladas anuales de azúcar y en el país solo se producen 800 mil. Buscando proteger la industria local la importación de azúcar fue gravada con aranceles, sobretasas y Derecho Específico Variable (20%, 5% y 13% respectivamente). Esto originó una protección de 38%, habiendo llegado en momentos hasta el 68%. Todos estos montos son, finalmente, asumidos por los consumidores y las industrias.

Los consumidores pagamos el azúcar más cara de Latinoamérica. Según los últimos datos publicados por Asociación Peruana de Productores de Azúcar y Biocombustible (APPAB) el precio pagado en nuestro país por kilogramo de azúcar blanca es de S/.2.10. En Colombia se paga S/.1.70, en Ecuador S/.1.60 y en Bolivia S/.1.50.


LAS INDUSTRIAS Y LOS PRODUCTORES


Estos costos de protección a la industria no solo inciden en los precios finales que pagan los consumidores. Diversas empresas utilizan el azúcar como insumo industrial (productores de chocolates, mermeladas y gaseosas). En su caso también deben asumir los costos asignados a la protección del azúcar y lidiar contra su escasez.

Por otro lado están los productores. Estos exigían la continuidad de las salvaguardas alegando que su sector pasa por una situación sumamente frágil. Afirmaban que debía haber protección debido al mal estado económico de muchas empresas azucareras, la dependencia de cerca de 500 mil personas a los puestos de trabajo y la posibilidad de que el azúcar procedente de Bolivia inunde el mercado local.
“Son los grandes productores, quienes son una minoría, los que más se han beneficiado de las protecciones del cual goza este sector y por ello, son los más interesados en que éstas continúen”, indicó el especialista en periodismo económico Julio Arce.

Sin embargo se trata de percepciones equivocadas. Las empresas que están en quiebra son sólo Casa Grande y Pomalca, las cuales todavía no han sido privatizadas. Por otro lado, no son 500 mil las personas dependientes del azúcar en el país sino150 mil. Finalmente el azúcar boliviano no invadirá nuestro mercado porque lo que se importaría no cubriría el déficit que tenemos en el mercado local.


EL ACUERDO INTERNACIONAL

La APPAB señala que el Perú no tiene obligación de liberalizar su mercado con Bolivia. Sin embargo, el país está sujeto a diversos compromisos internacionales. Al ser miembro de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), junto a Venezuela, Ecuador, Bolivia y Colombia, debe cumplir con la normatividad. Caso contrario, no sólo se afectaría la relación comercial entre estas naciones, sino que además perjudicaría el comercio del Perú porque se pondrían trabas en el ingreso y salida de otros productos.
Es por ello, que el gobierno peruano tenía la necesidad de quitar los aranceles a la azúcar boliviana. De lo contrario hubiese generad conflictos dentro de la CAN, pues ya existía un acuerdo previo. Que fue firmado el 4 de agosto del 2004.

La economista Amelia Chu comentó “el azúcar se puede importar de Ecuador, Colombia, y otras países. Pero lo que sucede es que hay que respetar los acuerdos que se tienen con ese país bajo la normativa de la CAN. Con Ecuador nuestro mercado ya se liberalizó y lo mismo debería pasar con Bolivia porque la cercanía con nuestro país hace que la transacción sea mucho más fácil”.
BENEFICIOS DE LA LIBRE IMPORTACIÓN

“Con la apertura comercial, los beneficiados serán los consumidores porque gozarán de azúcar más barata, y los industriales porque podrán ofrecer sus productos a un precio más cómodo. Otros sectores que requieren que se cumplan los compromisos entre los países de la Comunidad Andina se beneficiarán y se podrá negociar un TLC con la Unión Europea, lo cual sería muy beneficioso para nuestro país”, afirma el periodista económico Julio Arce.

Dentro de la “guerra del azúcar”, son varios los implicados y los intereses en conflicto. Al final, lo que se busca es el beneficio de la mayoría, a pesar de que todos no lleguen a estar de acuerdo.