martes, octubre 25, 2005

PAYASADAS DE CARNE Y HUESO

Ser parte de una familia de muchos hermanos es difícil. Sobretodo, cuando el hermano mayor ya había abarcado gran parte del presupuesto familiar en sus estudios en un instituto del Centro de Lima.

Cuando uno sale del colegio con sueños de ser abogado y la realidad te toca, la posibilidad de ser guardián de una guardería de la F.A.P. no suena tan mal. El sueldo mínimo podía ayudar en la casa para mantener a los 7 hermanos restantes. Además en aquella sociedad de los años de los ochenta el ser asimilado a las Fuerzas Armadas no era mal visto entre las clases modestas.

En esos días de guardería llegó un amigo del barrio de La Victoria y le dijo “tengo un problema Negro! Necesito un payaso para un nuevo show de Ricky Tosso”. Nuestro personaje en esos días estaba dispuestos a probar y le dijo: “Yo mismo soy”. Hizo la prueba y desde ese día su vida cambió. Nunca se imaginaría que pasaría los 17 años restantes pintándose la cara y desarrollando un talento innato.

Si bien de pequeño era muy cómico y solía contar chistes en las reuniones familiares, cuando comenzó a trabajar en el Circo y hacer giras por las provincias, la verdadera capacidad para hacer reír fue brotando. Su vocación siempre fue la música. Es ella su más grande pasión y por lo que continúa con un trabajo que no necesariamente lo hace reír.

Vida de payaso....

Después del circo, pasó a ser parte del elenco de “Karina y Timoteo”. Ahí desarrolló el personaje de Chuchurro, quien junto a Chuchurito animaban las mañanas de lo sábados. Era un programa con mucha audiencia en los primeros años de los noventa, por lo que pudo sostener a una familia que ya contaba con una esposa y un hijo pequeño.

Un día del año 96 llegaron y le ofrecieron que fuese a una prueba para protagonizar a uno de los personajes más emblemáticos de una franquicia norteamericana que había puesto sus ojos en el mercado peruano. Él no quiso ir. La productora del programa infantil lo convenció para que fuera. Y cuando a regañadientes llegó a la puerta del local se dio cuenta de que quizás “el destino quería que fuese Ronald”.

Ronald como trabajo....

Siempre se burla de la ironía de la vida y de cómo un “Negro”, porque a sí le dicen en su barrio. Terminó siendo un payaso blanco.

El primer año fue muy difícil. La necesidad de hacer conocida la marca y al personaje lo llevó a hacer 68 shows en un mes. Su cara sufrió un problema de alergia por el exceso de horas con el maquillaje puesto. Ahora sólo puede usarlo 5 horas al día, y con esas horas, lleva el peso de cargar a un personaje tan importante y controvertido en nuestra sociedad.

Cuando asiste a las convenciones que se realizan cada dos años es mágico. Ahí se reúnen todos los Ronald McDonalds del mundo. Comparten sus secretos, sus risas, sus alegrías y sus dilemas Fue en una de esas reuniones en las que ganó el premio del mejor maquillaje del mundo. Puesto que aunque parezca sencillo, no es muy sencillo hacer que los colores no se mezclen.

Él dice que está cansado y que muchas veces pensó en dejar el trabajo. Dejar a Ronald. A fin de cuentas, después de llevar ocho años a un mismo personaje no es tan sencillo. Mucho menos para un artista que busca el constante cambio y mutación. Sin embargo cuando vinieron los Shows de “Ja Ja Mundo” en los restaurantes, llegaron también nuevos aires de creatividad para un artista que ya se estaba atrofiando. Las necesidad de replantear un show y de llenarlo de peruanismo planteó nuevos retos.

“Ronald McDonald es el tope para cualquier payaso”, dice con orgullo, pero también nostalgia. Lo cierto es que no se puede negar que un trabajo de claun con 14 sueldos al año, beneficios y seguro es más de lo que podría soñar cualquier comediante que sigue creyendo en la viabilidad de la Ley del Artista.

La música...

La seguridad es el mayor motivo por el que sigue con Ronald. Pues llega un momento en que la familia está primero. Que es mejor un sueldo fijo que vivir de la música y no tener nada. Aún así con la música no le va mal. Forma parte de varias orquestas importantes de Lima. Y a parte de cantar las canciones de “Ja Ja Mundo”, también lo hace en muchas fiestas. Toca algunos instrumentos, entre ellos la batería y la trompeta. Y cuando está en medio de melodías es realmente feliz.

A veces cree que todavía podrá comenzar sus estudios de Derecho, que dejará de ser blanco y reirá sólo cuando quiera. Le tiene mucho cariño a Ronald . Y muchas veces Ronald es más simpático que el “Negro”. Pero en general hay una línea transparente en la cual el “Negro” y Ronald se entrecruzan. Donde sale el artista y picardía del peruano. De la manera de ver la vida a través de una sonrisa.