martes, octubre 25, 2005

APUNTA HACIA LA PUNTA

La Punta nos deleita con su pasividad, su historia y su mar. Es más que una península del departamento de Lima. Y a pesar de sólo medir 0.7 kilómetros cuadros, consta de un invaluable un pueblo amantes del mar.

La Punta tiene en sus calles un contenido histórico. En nuestro paseo, nos encontramos con parte de las Baterías que participaron en la defensa de nuestro país durante la Guerra con España. Y fueron fundamentales para concretar la victoria en el Combate de Dos de Mayo. Donde se encuentra el Club Regatas Unión, es donde se colocó la Torre de La Merced. Ahí se colocaron dos cañones Amstrong giratorios. Actualmente hay un monumento donde se quiere representar a soldados defendiendo nuestra costa.

En el Jirón Teniente Palacios se encontraba la Batería Zepita. Hoy en día, los yates descansan pacíficamente en las aguas del Yacht Club del Perú. Los catamaranes, veleros, optimist y lanchas son partes de los atractivos. Muchas personas observan con admiración estos botes por primera vez. Al continuar el camino, nos encontramos con la Calle More. Ahí es donde se encontraba la Batería Abtao. Ahora hay unas lindas casas, donde habitan punteños de antaño.

Las casas de La Punta aluden al mar. Durante la trayectoria nos encontramos con casas barco, ventas redondas, delfines, escudos navales, etc. Hasta en los postes de la luz hay delfines. El mar es importante para la vida de los pobladores, por ello es representado en su urbanidad.

Más adelante, el Muelle Amazonas nos impresiona con sus cañones y sus grandes embarcaciones. En esta zona no es posible el acceso, pues es propiedad de la Marina del Perú. Después de convencer a un guardia, nos dejan pasar. Guardamos la cámara y pasamos a conocer el puerto en donde se embarcan los funcionarios más importantes, entre ellos el presidente Toledo. Un guardia nos explica que es un embarcadero náutico, pues aquí hay barcos mucho más grandes que lo que son para uso particular.

Este puerto sirve para el entrenamiento de los oficiales de marina, por ello salen hasta buques desde aquí. El embarcadero está rodeado por una muralla de piedras. Esta bahía artificial sirve para apaciguar al mar para que reposen los botes sin peligro alguno. Le preguntamos a un guarda si sabe desde cuándo existe esta construcción, pensando que deben haber recibido cierta instrucción sobre el sitio donde trabajan. “Estoy más perdido que tombo en buque”, respondió.

Justo en una esquina, después de llegar al Puerto Amazonas, nos encontramos con uno personajes más representativos de La Punta. Don Fidel Cruzada es heladero por más de 40 años. Siempre trabajó en La Punta. “Es un lugar tranquilo para trabajar. Me gusta esta zona. Conozco a los residentes y los visitantes vienen con alegría y entusiasmo”, afirma Cruzada.

A pesar de su abnegada profesión, lo que causa más sorpresa es su vehículo motorizado. Acostumbrado a ser punto de admiración por los turistas, no duda en posar junto a su trimóvil amarillo como los colores de D´onofrio. Es un carro con tres ruedas y en su maletera hay una refrigeradora conectada al motor. “Lo compré en el 65. Me costó 37,500 soles. Se lo compré a la Daihatsu porque no me alcanzaba para un Volkswagen”, nos cuenta Don Fidel. Este auto le sirve a Don Fidel como sustento.

Las gaviotas y los patillos dan alegría al paisaje. El dique construido en el junto a la playa Arenilla ha servido de hábitat para estas especies. Ahora hay una zona ecológica protegida por el municipio. Se puede ver muy temprano en la mañana o durante la hora del atardecer, deportistas remando con los cientos de aves que vuelan junta ellos.

Los restaurantes brindan lo mejor del mar. Los meseros en las veredas llaman a los potenciales clientes para buscar que entren a sus locales. Choritos, ceviches, tiraditos, todos con el mejor pescado recién sacado del mar de La Punta. En mi recorrido, fui a la Rana Verde. Está dentro del Club Universitario de Regatas, cerca del Jirón More. Es uno de los restaurantes más conocidos del lugar. Puede que no sea uno de los más económicos, pero su cóctel de langostinos es uno de más memorables de Lima.

Al pasear por el malecón, se aprecian niños jugando fútbol, parejas caminando, señores mayores sentados en las bancas leyendo; en general, se parecía la pacífica vida de un distrito rodeado de mar. La atmósfera es diferente. La vida es diferente. Es ideal para las personas que estamos cansados del smog y la frialdad de lo urbano. Yo quiero vivir en La Punta.


LA PUNTA EN DATOS
o Para llegar a la Punta vas hasta el final de la Av. Sáenz Peña (que es la continuación de la Av. Colonial, que comienza en la Plaza Dos de Mayo en el Centro de Lima) se vira a la derecha y bordeando el Real Felipe y pasando Chucuito, se accede a La Punta.
o La Punta consta de 7,000 habitantes.
o El clima de La Punta es el típico de la Costa peruana. Principalmente cálido y despejado en verano y ligeramente frío con cielos tapados en invierno.
o Los principales restaurantes de la Punta son el Bucanero de La punta, El Cachalote, La cabaña de Maguila, La Cochera, La Rana Verde y Manolo.