TOS CRÓNICA

El aire acondicionado me hace mal. Llevo una semana con este resfrío. La tos se volvió crónica. Los antibióticos son mi última opción.
Trabajo todo el día entre el calor de la calle y el refrescante ambiente de la oficina. Para mí se ha convertido en un congelador de tortura.
Cada cierto tiempo me doy una vuelta por los controles del aire. Trato de ser lo más sutil. Creo que ya se dieron cuenta de que quien estropea su cápsula contra el verano soy yo. Aún así lo logré. Por lo menos tendré media hora de temperatura normal.
Nunca me gustó el verano. El frío es más fácil de controlar. Sin embargo, después de pescar mi resfriado dentro del aire acondicionado, el calor me ha seducido.
Somos más cholos de lo que pensábamos. Quizás la raza hizo que fuésemos vulnerables a la tecnología. El acceder a un ambiente temperado, normalmente, no guarda mayor complicación. Sólo que nosotros necesitamos un presupuesto destinado a las medicinas que este bienestar conlleva.
Prefiero las combis con ventanas cerradas, los ventiladores malogrados en oficinas públicas, los marcianos del paradero que alivian cualquier sed. No quiero la frialdad de un claustro con desenfriolito cada cuatro horas.
Aquellos que todavía afirman que no hay mejor lujo que la del aire acondicionado, debe ser porque su inconsciente colectivo aún no aflora. Cuando necesiten algún jarabe horrible contra la tos, hablaremos.
Mientras tanto, yo seguiré luchando. No sé si contra la tecnología o contra mi propia raza.

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