martes, octubre 25, 2005

POLICIAS DE MODA




Los policías causaron revuelo en los últimos días. Como consecuencia de sus justos pedidos, salieron de debajo del tapete la silenciosa corrupción que invade este gremio.

Después del alarmante anuncio de una posible huelga de los policías, el Ministro del Interior, Rómulo Pizarro, y el presidente de la Comisión de Defensa del Congreso, Luis Iberico, salieron a buscar una solución. PPK intentó calmar las aguas al ofrecer una “bonificación especial” de S/.100 más en sus haberes y un sustancial aumento para el 2007, justo cuando el gobierno haya cambiado. Sin embargo, esto no fue suficiente. Los oficiales y sus esposas buscan esta vez un cambio a la crítica situación que viven.

Los policías no tienen un aumento desde 1998. Con descuentos un suboficial gana un promedio de S/.690 al mes; un teniente S/.1.035; un capitán S/.1.709; y un comandante con 20 o más años de servicio S/.2.256. Estos montos resultan insuficientes en comparación a los riesgos que afrontan diariamente.

Según el congresista Gonzáles Posada, el Estado adeuda a los policías S/.100 millones por vacaciones no pagadas desde 1998. S/.41 millones por comisión de servicio, cambios de residencia y colocación, y S/.207 millones por vestuario. El presupuesto policial tiene un déficit de S/.1.200 millones. Además la Caja de Pensiones Militar Policial (CPMP) fue saqueada durante el régimen fujimorista y ahora está prácticamente en quiebra. El Estado le debe a la CPMP S/.1.099 millones. Realmente una gran suma que hace evidente el malestar del gremio.

En Caretas se comentó una supuesta vinculación de un segmento de policías con el grupo Chavista del ex sargento Celso Pastrana Neyra, organizadores del Paro de 1987. Pero no existen pruebas fehacientes de este hecho, a pesar de que hayan intereses por desprestigiar los pedidos y convertirlos en una simple subversión.

Por otro lado, hay quienes plantean que el interés de algunos congresistas por defender los derechos de los policías no es fortuito. Existen 200,000 votos policiales, entre familiares y agentes, quienes pueden ser captados para las futuras elecciones.

Sin importar los intereses vinculados a las peticiones policiales, es necesario un replanteamiento de las prioridades del Gobierno. PPK tenía razón al afirmar que “la seguridad ciudadana es primordial”. Sin embargo, no tuvo mucha conciencia social al comentar alegremente: “entonces yo también me voy de huelga”.

Hasta que las cabezas de nuestro país dejen de ver a las protestas de los gremios como una moda, un curul o una caja chica; será más difícil resolver los problemas sociales. No se trata de hablar de la corrupción y la poca eficiencia de la policía nacional, las cuales no apoyo, sino de darle lo justo para valorar su esfuerzo y equilibrar un poco la balanza que siempre se encuentra a favor de los que tienen el poder.

2 Comments:

At 11:43 a. m., Anonymous Anónimo said...

como no saber que el pais esta lleno de corrupcion. ques necesario sincerar los sueldos del personal pero tambien educar socialmete al policia que esta para servir y no servirse de la ignorancia de la poblacion en cuanto a sus derechos i obligaciones con su pais
peru.

 
At 11:36 p. m., Blogger genaro panana said...

El Comercio martes 01ENE2008
ÓSCAR PEDRAZA: LA LUCHA POR EL REGRESO
PERSEVERANCIA. Después de 23 años y 7 meses, el suboficial Óscar Pedraza Sierra fue reincorporado a la Policía Nacional. Más que un regreso, se trata de una reivindicación de su nombre y honor después de haber sido acusado de terrorista y tildado de loco
Por Gonzalo Galarza
Cuando Óscar Pedraza Sierra se enteró de su reincorporación a la Policía Nacional se quebró y empezó a llorar: después de veintitrés años y siete meses la justicia le daba la razón. Había llamado a su esposa y a sus cuatro hijos para darles la noticia y celebrar. Emocionado. Luego le avisó a una de sus hermanas y no resistió más: ambos se unieron en un coro de llanto y sollozos. El suboficial de segunda Pedraza consiguió anular la resolución que lo mandó al retiro por "medida disciplinaria". Cuando en ese entonces era cabo de la Guardia Civil y acusó de corruptos al director de la institución, el general Juan Balaguer Morales, y a otros altos mandos. Al final, tras leer la resolución en Internet, y llorar y abrazarse con su familia en su casa, abrió una botella de pisco y brindó.
Para un uniformado de vocación y corazón regresar a las filas de la policía después de más de dos décadas es como volver a nacer. Para Óscar Pedraza prácticamente es un milagro. Sentado en la oficina de su hogar, el suboficial dice que han reivindicado su nombre, su honor. Porque Pedraza fue acusado de terrorista y comunista cuando alzó su voz de protesta. Incluso quisieron tildarlo de loco. El suboficial Pedraza hincha el pecho cuando habla de su participación en las grandes huelgas policiales. Como si fuera un libro de historia, narra las fechas y los hechos que lo llevaron, junto a sus colegas, a salir a las calles. "5 de febrero del 75, 25 de mayo del 83 y 15 de mayo del 87", empieza a enumerar y añade: "Los policías peruanos somos los pioneros de la lucha social en el mundo". Y se remonta a 1919: un grupo de uniformados se suma a los reclamos por la jornada de las ocho horas laborales. A Óscar Pedraza le invaden los recuerdos de manifestaciones, marchas y huelgas de hambre. Pero hay un día en ese recorrido por la historia de su vida que lo marcó para siempre.
LA TOMA
"Cuídate, Pedraza, porque las denuncias que has formulado contra el comando se han revertido en tu contra, supuestamente no hay pruebas y no se han acreditado tus denuncias. Entonces posiblemente el comando asumirá algunas actitudes de represalia contra tu persona". La voz al otro lado del teléfono era del suboficial Maldonado, quien estaba a cargo de transcribir la investigación. En el año 83, Pedraza y otros policías habían denunciado a un coronel por malversación de fondos destinados al rancho y el mal uso de combustible. A sus acusaciones se sumaron otras contra el general Balaguer.
El cabo Pedraza quedó muy preocupado. "Te vamos a matar cobarde, eres un desleal", lo amenazaron. Tenía esposa y dos pequeños hijos. Once años de servicio. Entonces vinieron los cambios intempestivos: lo trasladaron a tres unidades en tres meses. Empezaron a seguirlo, a controlarlo al límite. En esa época estudiaba Derecho y le negaban los permisos para ir a clases. Le crearon una imagen de conflictivo. Y sus propios colegas empezaron a alejarse. Lo dejaron solo. Un año después llegó la orden: lo enviaban a una zona de emergencia en Ayacucho. Era como mandarlo a la muerte. No temía a Sendero Luminoso, sino que una "bala perdida" disparada del revólver de un colega lo matara. Y decidió tomar la iglesia de San Pedro, en el Centro de Lima, junto a dos compañeros que estaban por pasar al retiro tras denunciar a la corrupción.
Óscar Pedraza ha sacado el archivo periodístico que cuenta lo ocurrido aquel 2 de mayo del año 84. En una imagen se lo ve entregando el pliego de reclamos al sacerdote José Antonio Eguillar, rodeado por los guardias Diego Maldonado Ramírez y Presentación Santa María Salazar. El cabo Pedraza era el único que llevaba puesto el uniforme. No usaba la barba en forma de candado ni tenía el cabello canoso como luce ahora. En otra fotografía aparece declarando a la prensa. Luego, rodeado por varios policías y conducido en un patrullero. Resguardado.
El Comercio publicó la nota al día siguiente. "Tres miembros G.C. tomaron ayer iglesia durante seis horas", decía el titular. Pedraza fue encarcelado durante año y medio y dado de baja. Nunca le permitieron ejercer su derecho a la defensa, asegura. Medio año después, la contraloría sugirió la destitución del general Balaguer, pues, según afirma Pedraza, había depositado en la banca privada 6 mil millones de soles (de los antiguos) destinados a la lucha antisubversiva para ganar intereses. Balaguer solo fue invitado al retiro, Pedraza continuó preso.
En todo ese tiempo sus hijos creyeron que papá trabajaba en un lugar alejado y que por eso no dormía en casa. Su esposa tuvo que dejar su carrera de Psicología y se convirtió en vendedora. Cuando salió en libertad, luego de que una comisión del Congreso intercediera por él, nadie le quería dar trabajo. Fueron épocas duras. Hizo de taxista, mensajero y guardia de seguridad. Encontró apoyo en sus catorce hermanos y sus padres y acabó Derecho, su segunda carrera. Años atrás había estudiado Periodismo. Así fue como empezó a luchar por su reincorporación y su honor.
EL REGRESO
El suboficial Pedraza viste de civil como hace más de dos décadas. Lleva puesto un terno y los zapatos bien lustrados. En el maletín están guardadas las dos resoluciones: la que lo dio de baja y la del regreso o como prefiere llamarla: el preferente histórico contra el abuso y la arbitrariedad. El tiempo hace que hable sin rencor, pues confiesa haber perdonado a los que lo inculparon y acusaron. Alguna vez se encontró frente a frente con el general Balaguer: Lo miró, pero el general no le dio la cara, fue una victoria moral.
La voz de Pedraza se apaga cuando recuerda haber sido tratado por sus propios colegas como un infectado. Porque si hay algo que extrañó en estos 23 años y 7 meses de retiro obligado es la amistad y la solidaridad del cuerpo policial. A cambio encontró en la Federación Nacional de Suboficiales, Especialistas y Empleados Civiles de la Policía Nacional (Fenaseec) una nueva familia. Tiene seis años como presidente y su vida, más que un guion para una película, es un testimonio alentador para sus colegas que no encuentran un espacio para ser escuchados. Pedraza cuenta que muchos están cansados de callar, agachar la cabeza y tapar ciertos maltratos e irregularidades. El nombre de la revista de su agrupación no puede ser más adecuado: "La Voz Policial". No haberse amilanado lo ha convertido en un referente. Muchos colegas lo buscan para que los asesore legalmente. "No creo que este récord sea superado en muchos años. A nadie han reincorporado después de tanto tiempo", señala orgulloso.
El suboficial Pedraza está por ingresar al Complejo Policial Juan E. Benítez Luna, en el Rímac. Lo han citado para las diez de la mañana. En el caso de Pedraza, el inicio del año sí corresponde al inicio de una nueva vida. Ha sido reincorporado, pero optará por pasar al retiro. Dice que su familia no quiere que vuelva después de los maltratos sufridos. Que habría conflictos internos. Que lo limitaría en sus actividades gremiales y en su libertad de opinión. Además, ya cumplió el tiempo establecido para solicitar su pase. Pedraza ha limpiado su apellido y el honor de su familia, pero aún falta lograr que le retribuyan lo que dejó de percibir en todos esos años. Ahora su lucha es por la sindicalización de los policías. Mientras posa para la foto mostrando su resolución, pasan algunos colegas y lo saludan.
-Pedraza, le gritan.
-¿Ya?, le preguntan.
Pedraza no responde, solo sonríe. Otra vez es policí

 

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